Algunos taxistas están aterrorizando a los ciudadanos de nuestra ciudad, usando su claxon para llamar la atención de potenciales pasajeros.
El ruido que esto provoca es muy molestoso para todos: las personas que usan las calles y los ciudadanos que viven en las casas cerca a las calles y avenidas. Y también es peligroso porque distrae a los conductores.
La solución es sencillo: No tomar ningún taxi que nos toque el claxon. Y si es posible: pararlo y explicar el por qué.